Apostar a la calidad de leche desde la salud en el tambo

En la apertura a cargo de Andrés Maurino, presidente del Colegio Médico veterinario de Santa Fe se destacó la importancia de tener una mirada abarcativa de la producción en el tambo.

En el vínculo del bienestar animal, ambiente y recursos humanos fue Roberto Albergucci, presidente de Aprocal e integrante de la Comisión Técnica de Bienestar Animal quien repasó detalles de lo cotidiano en el tambo que marcan “causas distintas, pero las consecuencias son las mismas”.

Las causas de estrés son la alteración del confort animal, los malos tratos, los cambios de la rutina, el miedo y el dolor, que se pueden mejorar al bajar el tiempo de entrada al tambo, controlar con una menor distancia de huida y con una disminución del bosteo en el tambo, para reducir los impactos.

En tanto, el estrés calórico es la principal causa de malestar para el animal, porque le genera un menor consumo de alimentos, menor producción de leche, menor rumia, menor manifestación de celo, menor fertilidad, alta mortandad embrionaria y el aumento de células somáticas.

“Cuantas menos vacas enfermas tengo menos vacas se van a enfermar”, esa la base del bienestar animal con menos tratamientos y más control de la salud. Esto tiene consecuencias en la calidad de leche y el impacto económico.

“Hay que tener en cuenta que existen pérdidas de entre cuatro y cinco por ciento por las altas células somáticas, con lo cual anualmente se pierden unos 500 millones de litros por el impacto directo de malos manejos en el tambo”, explicó Albergucci.

Los cambios sólo se logran gracias al vínculo con la gente que está en el tambo, es el personal el que logra los objetivos de cada empresa, recomendándose lazos favorables con “patrones presentes”, siempre y cuando esas metas sean alcanzables y evidenciables. La remuneración es importante, pero a veces no es lo que más pesa. El descanso es clave para el mejor rendimiento del personal. Una vivienda habitable, digna, con todos los servicios posibles, con buena accesibilidad hacen que el compromiso con el trabajo sea mayor.

“Las vacas son un capital muy valioso de la empresa”, por eso se debe entender la equivalencia de 23 vaquillonas con una camioneta 0km, 72 a un tractor y 300 vaquillonas equivalen a una cosechadora, por lo tanto, para el manejo de todo esto la capacitación es fundamental para hacer más eficiente al sistema, sabiendo los motivos y de cada tarea su consecuencia.

Conociendo un poco más de los aspectos fundamentales del pago por calidad, explicados por la Lic. Marilina Bilotta y la técnica química, Laura Remolina, del INTI Lácteos como laboratorio de referencia, proveedor de ensayos de aptitud, de materiales de referencia y gestor de sistemas de calibración, se puso de relevancia la importancia de la composición para atender de mejor manera el manejo de la salud de los rodeos.

El doctor Eial Izak (foto principal) habló sobre las “nuevas estrategias para reducir el uso de antibióticos en el tambo”. Partió de un concepto claro, “existe una sola salud, entre el ambiente, las personas y los animales”.

La mastitis se lleva del tambo un mes de ganancia, lo que significa a nivel nacional unos 350 millones de dólares por año.

En la provincia de Santa Fe, el año pasado el promedio de células somáticas fueron 405 mil en promedio, por lo tanto se afecta al 30 por ciento de la producción nacional con este tipo de parámetros.

Es por este tipo de motivos que hay que cumplir con el chequeo del equipamiento del tambo, con el lavado y secado, los tratamientos deben tener su control, con productos de calidad y la atención correspondiente de las vacas con enfermedad crónica. “Si la mayor parte de nuestros tambos tuvieran estos cuidados, el promedio debería estar abajo de las 400 mil. Hay que avanzar con las tecnologías, pero hay mucho por hacer con los criterios básicos de cuidado para lograr una buena calidad de leche”.

Finalmente, el médico veterinario Martín Pol, de LáctoDiagnóstico Sur habló sobre las “herramientas para disminuir el costo de la mastitis clínica”, que es una de las enfermedades más costosas en los rodeos lecheros, aunque al mismo tiempo es de los problemas más subestimados en el tambo.

Entre la leche descartada, los planes preventivos, el costo de las drogas para tratamiento, pero también la carga de trabajo en el personal, la menor productividad de los animales, la mayor cantidad de descartes, son un cúmulo de de variables que afectan a la economía de los tambos.

En 2014 se relevó en nuestro país que las mastitis clínicas y subclinicas, además de los planes preventivos, generaron pérdidas de hasta 24 dólares por vaca al año.

“Hay un gran ladron en los tambos que son las pérdidas que no vemos”, el 15 por ciento es por costos directos en cuanto a mastitis clínicas y el 85 por ciento tiene relación con los costos indirectos por menor producción, ventas prematuras y muertes, además de la menor reproducción.

Los costos de los tratamientos son elevados, por eso hay que encontrar las respuestas en los comportamientos clínicos de las vacas, que requieren de evaluaciones constantes, para adaptar los manejos frente a cada nuevo caso.

El costo total del tratamiento no está solo dado por el precio del pomo, sino por la suma de la leche descartada. También suman los plazos de aplicación, por lo tanto, hay que evaluar eso en los tratamientos, siempre con control de laboratorio y asesoramiento veterinario para apuntar al menor descarte y “re-mastitis”.

Cada caso de mastitis genera una pérdida entre 400 y 600 litros en cada lactancia, por fuera de la leche descartada. Existe una relación entre un mayor descarte entre las vacas con mastitis y su incidencia con la muerte, pero también el ejemplar enfermo tiene más complicaciones al momento de la reproducción.

Siempre se debe seguir basando los trabajos en la prevención, porque las vacas más rentables son las que nunca tuvieron mastitis. Estos planes están basados en la preparación de la ubre y postdipping, buenos equipos de ordeño, tratamiento de clínicas, terapia de vacas secas y el rechazo de las crónicas si las estrategias anteriores no dieron resultado. Existen también la opción de no tratar a las vacas con casos crónicos.

Hacer los cultivos en el tambo permite hacer menos tratamientos, con más leche vendida, menor uso y gastos en antibióticos, según los resultados siempre con respaldo veterinario. Los costos extra que generan este tipo de análisis están compensados por los resultados a la hora de vender leche, orientando los tratamientos y definiendo si hay que hacerlos.