
El experto internacional Albert De Vries brindó una conferencia sobre el impacto económico de la toma de decisiones para el descarte y los beneficios del Beef on Dairy, en el marco de las Jornadas Lecheras Nacionales de TodoLáctea.
La selección de los animales, desde los tiempos de la genética y a partir de la irrupción de la genómica permitieron tener una rentabilidad más amplia a los productores. Si bien las vacas adultas producen más leche, la vida productiva no llega a ser tan larga como se podría, es por eso que hay que reemplazar los ejemplares que no son tan productivos.
En un tambo hay que entender cuántas vacas se necesitan para el negocio lechero, para el reemplazo en cada lactancia, para definir el resto de la inseminación con genética de carne, que es lo que permite tener el sistema “Beef on dairy”.
La estrategia permite mejorar el valor de los terneros y diversificar ingresos en un escenario de márgenes ajustados, ya que los terneros con genética de carne suelen tener mayor atractivo comercial que los lecheros puros, lo que puede traducirse en una rentabilidad superior.
De todas maneras, al momento de avanzar en esta estrategia de manejo, depende de la evaluación de costos alimentación, de la demanda de carne, de la genética disponible y la capacidad de gestión de cada establecimiento, además del precio de la leche.
“Mi principal consejo para los productores que están pensando en comenzar con ´Beef on dairy´ es hablar con los asesores y las empresas con las que trabajan que son quienes mejor los van a orientas en sus necesidades”, expresó Albert De Vries, experto en Ciencia Animal de la Universidad de Florida (USA), en su disertación durante el primer día de las Jornadas Lecheras Nacionales 2026.

Lo que De Vries entiende es que en Argentina “los compradores de terneros que tienen la cruza de carne con leche, aún no saben cuál es el valor de esos animales. En Estados Unidos, actualmente está equiparado el valor de las razas puras de carne en los feedlots, con los ejemplares que salen del trabajo de Beef on Dairy. Hay un aprendizaje que hay que hacer por parte de la industria lechera en general, sobre el valor de esos terneros inseminados con carne”.
El especialista destaca que “este es un gran negocio, porque fundamentalmente si el padre es de una raza de carne y la madre es lechera, eso hace a un mejor ternero para criar respecto a los Holando. Nosotros ahora tenemos menos terneros Holando y mucho mejores resultados en la recría”, concluyó.
“Maximizando sólidos: grasa y proteína como ejes del negocio. Nutrición, manejo y decisiones orientadas a componentes”, fue el tema de Enrique Schcolnik, técnico de Progressive Dairy Solutions en Estados Unidos.
Con una asesoría que abarca a más de dos millones de vacas, explica que con el pago por calidad que en California rige desde 2018 la rentabilidad mejoró y es así que la alimentación se transformó en una llave para seguir adelante, en tambos de dos a tres ordeños
“Cuando hay un incentivo toda la industria responde”, creciendo en grasa y proteína más allá del manejo, con promedios que llegan al 3,3% y al 4,4%, respectivamente, el resultado está en unos 38 centavos por litro, con pagos extra en mejores resultados de componentes.
“Para maximizar la producción de componentes, hay que levantar la energía en rumen”, explica, alertando que las grasas no saturadas de aceites vegetales, provenientes de concentrados como burlanda, soja, o canola, afectan al rumen y no permiten la producción correcta de sólidos, por una biohidrogenación incompleta.
Las estrategias en las dietas tienen que estar balanceadas en carbohidratos, en la fuente de energía, proteínas, vitaminas y minerales, fibra efectiva, generar un buen ambiente ruminal y no exceder la grasa vegetal. Los forrajes deben ser digestibles, con buena fermentación, bueno olor y gusto, pero a la vez libres de sustancias tóxicas para la biomasa ruminal, pero siempre con un suministro constante de alimento, con dietas estratégicas, valiéndose de profesionales y tecnologías disponibles, para disminuir factores negativos.
